Apuntes sonre el 28/12

Entre una previsible broma pesada de un secretario de redacción y la inocentada de mi madre acerca de un alquiler de casa en el balneario Kiyú, lo más bizarro que me pasó este 28 sucedió en una librería.
Fue cuando llegué a la caja para pagar el libro que me había elegido cuando un hombre de unos 40 años me expresó en un horrible inglés:
"Ai am Chom Wulf, ai grout dat buk iu jav..."
(lo miro, pestañeando, sin decir nada)
El tipo en cuestión, aparentemente poseído por el espíritu del difunto escritor que firma el libro que llevaba, me miró seco y me dijo "felíz día de los inocentes, amargado". Acto seguido dio media vuelta y se fue, mientras la culpa me invadió por carecer del nivel de humor suficiente como para secundarlo en su gracia.
Como si de arriba me hubiera caído un castigo, al salir de la librería una camioneta pisó un charco formado a partir de una fuga de agua (¡el único en todo 18 de julio!) dando un lavado extra a mis pantalones.
Miré al cielo y, antes de proferir la puteada, reprimí. Estoy entrenado. Este debe haber sido el año con más veintiochosdenoviembres de mi vida. Volvieron a sonar los Yardbirds en mi discman y me encaminé a mi trabajo, no sin antes maldecirme por haber elegido los all stars que tanto quiero, pero cuya suela presenta una importante rotura por la que el agua se coló con rapidez.
(Sólo quedan cuatro días... Sólo quedan cuatro días... Sólo quedan cuatro días...)

