Famoso balance.

Empecé caminando con mi abuela sobre una calle de balastro. Una de las tradiciones/cábalas familiares es salir con una mochila y caminar unas cuadras. Cuantas más cuadras uno camine, más lejos se va a ir de viaje. Caminé como 4.
Cuatro días después confirmé mi falta de personalidad entre Rocha y Punta del Este. De esas y otras decidí vengarme en reiteradas oportunidades, casi todas de manera torpe.
(Sí, empezó un poco mal)
Un día, tuve un mail de acreditación y un pasaje de Aeroméxico en la mano.
Me cumplí el sueño de conocer/cruzar la gran frontera y comprobé que imaginarse bailando un tema de Arctic Monkeys en vivo tenía mucho que ver con la experiencia real. Canté a los gritos un tema de Kings of Leon mientras un veterano barbudo con una remera de Creedence me miraba con gesto de aprobación.
Vi de cerca a Jarvis Cocker y a Paul Simonon.
Y a Damon Albarn.
Y a Roger Waters.
Y a Caetano Veloso, un poco más de lejos. Y a Anthony Kiedis. Y a Jesus and Mary Chain.
Y a Sting, otro poco más de lejos. Fue el año con mayor promedio de lágrimas derramadas en shows. Lógico.
(Sí, este fue el punto más alto del año)
Después vi a A77AQUE! en Montevideo, y la presión se me fue a 16, probablemente por el choque cultural y sonoro, en contraposición con aquellas experiencias. Y por el estrés, que terminó de hacer mella.
(Sí, A77AQUE es una bosta)
Tuve una amplísima variedad de patologías y enfermedades, todas denunciadas por un cerebro que no andaba bien. Anduve como un robot durante un día, con una especie de IPod y varios cables pegados. Me dijeron que me deje de joder, duerma ocho horas y me desate los nudos mentales.
Dejé la telenovela mental en el mes de junio. "Porsuerte".
Perdí un avión y pensé que nunca más iba a poder salir de México. Viví durante ocho horas en Nueva Tenochtitlán del Señor, a.k.a DF.
Me ascendieron y abrí la cancha, o me mentalicé para abrirla.
"2007, el regreso del creata" no prosperó, pero pasaron cámaras y micrófonos. Y el verano en Madrid se puso entre ceja y ceja como sucesor de Tijuana.
Integré una logia en mi lugar de trabajo.
Alguien me preguntó "cómo venía en general" con otras intenciones. Me puse nervioso. Se lo dije, medio en broma. Y como primera externalidad, Punta del Este dio revancha.
Reaprendí la "Teoría de las piscinas", plagiada por nomeacuerdo a Rodrigo Fresán (perdón, Eresfea, pero hace como ocho meses que no lo menciono), en la propia piscina.
Me avisaron que tengo el colesterol malo bajo, pero también el bueno. Me obligan a empezar 2008 sin carne roja y frituras, salvo alguna excepción/gusto/capricho puntual, durante dos meses. ¿2008, el año macrobiótico?
No lo sé, pero con carnes rojas, estrés y todo, el espíritu de 2007 fue "por fin un año bueno, carajo". Eso será lo primero que diga cuando vuelva a caminar acompañado por la misma calle, como todos los años, y con mi mochila al hombro. ¿Cuántas debería caminar para llegar a Madrid?
Por las dudas, creo que voy a hacer diez.
